Cómo identificar una persona tóxica o dejar de serla

El mundo de las relaciones es un amplio campo de juego en el que para salir victoriosos es determinante identificar a cada uno de los integrantes del equipo así como la manera en que nosotros mismos jugamos, eso nos permite como seres sociales elegir tener interacciones sanas y edificantes, atrayendo personas positivas y convirtiéndonos en una de ellas.

En esta oportunidad quiero detenerme en analizar a uno de esos jugadores que no hace bien a nuestro juego y que encontramos con gran facilidad entre la fauna social, se trata de la “gente tóxica” que incluso puede habitar en la familia, el trabajo o más grave aún podría ser tu pareja o tú mismo.

Antes de describirla es necesario tener en cuenta que no es posible categorizarla en una forma determinante de ser, porque a veces esa persona tóxica sólo actúa así ante determinadas situaciones o puede cambiar, así que las siguientes luces nos servirán para prender las alarmas ante esas situaciones de “toxicicidad” que como su nombre lo indica, es la capacidad, en este caso de alguna persona, de producir efectos perjudiciales sobre otra al entrar en contacto con él.

Entre los rasgos de las personas tóxicas está la de quejarse continuamente de todo, del jefe, de la difícil situación, del clima, del vestido corto de la secretaria, del exceso de sal en la comida, del trancón, etc, etc, etc, agota su excesiva carga negativa.

Otra característica es que con una persona tóxica sientes que das todo el tiempo sin recibir nada a cambio, excepto justificaciones de su comportamiento cuando queremos hablar sobre la situación. Demandan siempre pero les cuesta darse en servicio o de forma amorosa.

Critican los errores de los demás empequeñeciendo su autoestima, lo hacen de forma destructiva y no constructiva, su ego sólo les permite señalar pero no apoyar.

No reciben opiniones ajenas y les cuesta escuchar de forma generosa porque creen tener siempre la razón. Son reactivos cada vez que reciben alguna especie de crítica personal.

Las personas tóxicas son incapaces de admirar o elogiar y ante el éxito de los demás se les hace más fácil descubrirle sus falencias o minimizar sus resultados achacándolo a la suerte.

Otra de las características de la gente tóxica es victimizarse todo el tiempo haciendo responsable al mundo de sus limitaciones o resultados.

La violencia y la agresividad también son otro síntoma de toxicicidad. Este tipo de personas prefieren los gritos a comunicarse de forma efectiva y conciliar, acuden a los golpes para resolver conflictos, evaden situaciones difíciles en lugar de afrontarlas y buscan descalificar a otros siempre para su beneficio.

Éstas son algunas señales que nos pueden ayudar a identificar esa nociva sustancia que puede estar en cada uno de nosotros, pues en algún momento de la vida hemos resultado tóxicos para otros, la buena noticia es que ese tipo de comportamiento puede cambiarse o controlarse en la medida que seamos conscientes que existe y trabajando así mismo en nuestra transformación personal.

Para detener esa negatividad que emana de las personas tóxicas les daré algunas recomendaciones que les permitirá cambiar el escenario y liberarse de su nociva energía:

Primero No tomarse nada personal, si alguien habla, critica o trata de empañar tus logros o hacerte sentir mal, recuerda que es la conversación que otros tienen con la vida no la tuya, la autoestima y el amor propio deben ser más grandes que las palabras tóxicas que vienen del exterior. Empoderarse significa amar y valorarse como un ser humano perfecto y bendecido con la capacidad de reconocerse en cada uno de los momentos difíciles.

Aprende a decir No, cuando descubras a esos “vampiros emocionales” permítete elegir no tenerlos en tu vida, establece normas claras sobre lo que esperas de los demás, antes de darles un lugar significativo.

Decide no alimentar más la insatisfacción de amor de aquellas personas que piden y piden y no dan nada a cambio sólo para tener atención. La generosidad es una cosa, pero todo tiene un límite y tú debes saber cuándo ponerlo, también vale no seguir haciendo parte del drama de los demás.

Nútrete de energía positiva con alguna práctica espiritual, con el hábito de dedicarte tiempo de calidad, con la consciencia de generar un cambio en cada decisión.

Recuerda que Tú eres el único responsable de cómo te sientes y que tienes la capacidad de corregir cualquier pensamiento y emoción que esté fuera de equilibrio. También tienes el poder de permitir qué energía entra en tu vida y la influencia que quieres que tenga. Ámate a ti mismo lo suficiente para decir No acepto personas tóxicas y alejarte de esos ambientes que no sirven. Feliz Vida!!!

Espero sus comentarios y opiniones en mi correo felizcomobeatriz@gmail.com

También te podría gustar...