Cuernos y Demonios.

Fotografía: Razas Permitidas

El tema de la infidelidad y los pensamientos negativos son tan amplios que  cuando vemos las realidades del mundo en sociedades distintas,  nos damos cuenta de solo una pequeña parte de este problema.

Observamos lo triste y el mal que nos hacen cuando nos engañan y juzgamos a Dios, sin valorar el gran amor que el tiene hacia nosotros. Colocando en nuestra cabeza pensamientos negativos que nos hacen o volvernos locos o pesar que estamos en ese punto. A continuación una breve descripción de nuestro querido escritor empírico Gustavo Graffe quien en pocas palabras revela el pensamiento desequilibrado de una persona engañada y hasta que punto nos hacen llegar los pensamientos de una persona traicionada en solo un fragmento: 

Se lo advertí, le dije que seguramente se repetiría. Me acaba de llamar desde Londres un viejo amigo, de aquellos que han sabido avanzar por la vida con esa generosidad propia de las personas extraordinarias. Además de ser un tipo espléndido y trabajador, es una persona interesante y con la cabeza bien amoblada. De buen aspecto y muy gracioso, lo encontré sumido en una crisis de identidad por no entender como su pareja había logrado arrinconarlo en los sórdidos laberintos de la duda y la infidelidad. Intenté consolarlo y convencerlo que los demonios existen y están aquí para devorarnos. Amigo, abre los ojos, sal de ahí! Reconozco que sin querer, abrió el ataúd de mis temores y me recordó que todos estamos expuestos a la mordida del coito feroz, ese orgasmo traidor capaz de destruirlo todo a su paso. No pude convencerlo que todo era cuestión de tiempo y que las reglas deben aclararse desde el comienzo. Si tú puedes yo también, si no quieres yo tampoco. Lo escuche detenidamente y detrás de ese hombre solo había pena, rabia, miseria y dolor. Por supuesto le dije que no era el único, que la infidelidad ahora viaja a velocidades fantásticas por las redes, que los siete pecados capitales han encontrado un nicho donde incubarse y multiplicarse como larvas venenosas. ¿Quién puede resistirse a las tentaciones del deseo imaginario y a los megas con lujurias que ahora disponemos a golpe de un teclado. Quién?

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *