Dale Like a tu Vida

En Tiempos de redes sociales donde la tecnología se apoderó de nuestra cotidianidad, se sienta a nuestra mesa, es parte de nuestras relaciones interpersonales, herramienta de trabajo, compañía permanente, guía espiritual y plataforma de egos, es evidente cada vez más el aislamiento social y el protagonismo que cobran las vidas ajenas a la propia.

Las distracciones mediáticas como el televisor que al menos reunía familias o amigos en torno a un divertido programa o una telenovela, ya está quedando en el pasado y ahora cada persona en el mundo lleva su propio aparato a donde quiera que vaya, incluso al baño, donde la tele nunca alcanzó a entrar. Es un hecho: Nos conectamos a través de las redes y nos desconectamos de la realidad propia; echemos un vistazo a las evidencias que me parecen alarmantes y propicias para hacer un Stop y reflexionar sobre el uso que cada uno le está dando a esta valiosa herramienta, que podría estar deteriorando la humanidad y sus formas de comunicación personal.

De acuerdo con el estudio de iLifebelt de Redes Sociales en Centroamérica y el Caribe, más del 38% de la población afirma que pasa más de 3 horas al día conectados, esto es un reflejo de lo que ocurre a escala mundial. En el Reino Unido, el 90% de las personas entre 18 y 29 años utilizan redes sociales y los jóvenes entre 15 y 24 años utilizan sus teléfonos móviles un promedio de 387 veces al día.

En Colombia el aumento de las redes sociales en la vida cotidiana también ha crecido de forma acelerada, así lo evidenció un estudio  hecho por las empresas IAB Colombia, NetQuest y Dot Research al indicar que en el país las personas navegan 6,7 horas al mes, consumiendo 6,4 horas desde el portátil o computador de escritorio y 7,4 desde sus celulares.

Es tan obsesivo el tema que lo vemos en las calles, los restaurantes, el transporte público, nuestras propias casas, en cada lugar, independiente del estrato, condición, actividad o creencia religiosa o política: la tecnología ha logrado hacer común una nueva dinámica social en la que las personas se mantienen absortas en las redes sociales, derrochando horas en las vidas de cientos de desconocidos, fisgoneando las hazañas ajenas y padeciendo de una enfermedad viral: “El likeitis” o adicción a dar likes .

Es hora de tomar conciencia sobre las horas que le estamos robando a nuestros proyectos personales, al tiempo que se esfuma en fantasear con las vidas de otros, en envidiar el talento, la relación de pareja, el dinero, el cuerpo, las aventuras, el carisma, los viajes, la risa, los seguidores de otros.

Es hora más bien de darle like a tu propia vida, de dejar de aplaudir a otros para admirar y trabajar en la tuya que merece toda la atención y el valor. Es hora de dejar de exponerla sin disfrutarla, de crearla magnífica de tal forma que no necesites evadir tu realidad porque otras te resulten más interesantes.

Empoderarse significa creer en sí mismo, encontrar los talentos, cualidades y aptitudes que nos hacen diferentes de otros, amar cada parte de nuestro cuerpo tal cual es, sentirse bendecido y digno de abundancia y felicidad, fortalecerse en espíritu y actitud para trabajar día a día por los sueños, conectarnos con nuestro interior que es quien realmente necesita del “stalkeo” permanente.

El tiempo de transformación comienza cuando tú lo decidas, cuando te permitas reconocerte en la diferencia pero a la vez en el Ser perfecto que vino a este mundo a cumplir un propósito. No todo en las redes sociales es como aparenta, pero tú estás ayudando a que esos perfiles ficticios se incorporen cada vez más en el imaginario colectivo… Así las cosas nuestras futuras generaciones querrán ser Gian Luca Vacchi o Kim Kardashian (sólo por citar ejemplos sueltos).

De ahora en adelante dale un ¨Me gusta” a tu vida y comienza a construir el perfil que te gustaría seguir. Feliz Vida.

Espero tus comentarios y opiniones en mi correo felizcomobeatriz@gmail.com

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