El espiral de la inseguridad en Bogotá

El estudio adelantado por la Universidad de los Andes concluyó que en la capital se ubican 1.372 zonas inseguras. La administración distrital determinó intervenir 750 de estos puntos críticos. Desde el Concejo de Bogotá se hace un llamado para que se ejerza el control en su totalidad y se  establezcan lineamientos de estrategias integrales.

La sesión de debate sobre control político en el ámbito de la seguridad adelantado en el Concejo de Bogotá, fue el escenario apropiado para exponer la situación que enfrenta la administración de Enrique Peñalosa sobre los 1.372 puntos calientes donde se presentan robos, asesinatos, tráfico de drogas, entre otros.

 

De acuerdo al concejal Jairo Cardozo Salazar, el panorama no es alentador, pues en las intervenciones que se vienen realizando en esas zonas críticas no se cuenta con un soporte social para recuperar estos sectores. No existe una articulación con el brazo social, porque, según la Administración, no hubo tiempo para tal proceso.

“Hay un incumplimiento de las normas existentes en el Distrito para esas actividades, como son la Política Pública de Convivencia y de Seguridad Ciudadana y los Planes de Convivencia y Seguridad Ciudadana, los cuales establecen como requisito intervenciones integrales que combinen el uso de la fuerza pública y las acciones socio económicas. Sólo así se pueden obtener resultados a largo plazo, que impliquen la recuperación definitiva de estas zonas”, señaló Cardozo.

 

La alerta que se enciende al no definir los lineamientos de estrategias integrales en donde no solo esté la fuerza pública sino también acciones socio económicas, culturales, y de salud, que ayudarán a erradicar de su entorno el crimen organizado. Genera que las bandas delincuenciales trasladen sus actividades a sectores aledaños, que de no ser intervenidos de manera inmediata, empiezan a generar una especie de círculo vicioso, es decir, un problema de nunca acabar.

“Las acciones de orden social pueden cambiar la situación lamentable que hoy padecen estas zonas, como la devaluación de los predios y la discriminación de sus habitantes, quienes en su mayoría son personas buenas, víctimas de un grupo de delincuentes que se toman la zona y que hacen de ella su patio. El propósito debe ser transformarlas en zonas seguras”, afirmó el concejal.

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