Los 150 años de la Universidad Nacional

Salsa y sonidos del Pacífico retumbaron en la Plaza Central de la U.N.

 

Al son de trompetas, tambores, teclados y bongoes, el cantante de salsa colombiano Yuri Buenaventura puso a bailar a los bogotanos en la Plaza Santander de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), por la celebración de su Sesquicentenario.
 

La Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Música de la U.N. fue la encargada de dar la bienvenida al concierto. Lo hizo entonando Gaudeamus Igitur, el himno universitario por excelencia, ante una abarrotada Plaza en la que también estuvieron las directivas de la Institución.

Luego llegaría el turno de Yuri, quien con su energía desbordante se apoderó del escenario. Los 150 años de fundación de la U.N. fue el motivo por el que el artista colombiano, quien ha consolidado toda su carrera profesional en Francia, interpretara de nuevo sus canciones ante un público colombiano.

Para él, dirigirse al público desde el escenario de la U.N. resultó una experiencia impactante. Las 15 décadas de la universidad pública más importante del país hicieron que el artista recordara sus inicios y celebrara la educación y la formación, sin dejar de lado su tierra natal, Buenaventura, a la que le hace honor con su nombre artístico.

“Para mi generación –en el Pacífico– no había universidades. Nuestro trabajo fue autodidacta: crecían futbolistas porque el balón siempre estaba allí, y cantantes porque prevalecía la tradición oral. Que la Universidad Nacional cumpla 150 años es un motivo de felicidad para el país; muchas personas han tenido la oportunidad de formarse aquí, y eso es una bendición”, comentó el salsero.

Éxitos como Ne me quitte pas, Dónde estás, Salsa dura y Herencia africana hicieron que los asistentes mostraran sus mejores pasos de baile, y que más de 15 músicos en tarima contagiaran de salsa y boleros la celebración.

Quizá Yuri Buenaventura es el salsero más conocido en Francia, país que le ha permitido aprender y crecer como artista. Tiene siete álbumes, cinco discos de Oro en Europa y el título de “Caballero de las Artes y las Letras” de Francia. Sin embargo su banda está conformada solo por músicos colombianos.

Refiriéndose a su música, el artista manifiesta que “el producto cultural tiene una fuente, una flor, y esta tiene que estar nutrida. Lo que hago es música viva, dialéctica popular, por lo que debo mantener esas herramientas”.

Durante más de dos horas de concierto, el público se deleitó con música “seria, honesta y sólida”, como el mismo Yuri define a su trabajo. Después de más de 30 años de aprendizaje y carrera profesional, el artista puede ufanarse de que su música es única. Tanto los sonidos africanos y europeos como los ritmos e instrumentos ancestrales han caracterizado sus producciones musicales y les recordaron a los asistentes que la salsa –la buena salsa– sigue vigente.

En su paso por la U.N. Yuri también tuvo la oportunidad de reunirse con docentes y estudiantes del Conservatorio, ante quienes reconoció que “estar en una institución universitaria y hablar sobre música es importante, es como ser un puente entre la formación autodidacta y la academia. He consolidado mi trabajo a través de décadas de música y de mi propio proceso, pero también conozco las limitantes que se pueden presentar por no pasar por la academia”.

También envió un mensaje a los estudiantes resaltando que la formación en la universidad es una gran herramienta y es relevante para consolidar un sentimiento, pero no es el final: “estas herramientas se deben utilizar en la tierra que se quiere arar y también ponerle corazón”.

Para finalizar, los músicos de Herencia de Timbiquí fueron los encargados de cerrar el concierto que, por su masiva asistencia, fue considerado todo un éxito.