¡No conviertas lo difícil en imposible!

Existe una diferencia importante que a menudo pasamos por alto entre lo que podríamos catalogar como difícil y lo que es imposible. Hay hechos que son poco probables, pero aún así, encierran la semilla de la posibilidad. Muchas veces, está en nuestras manos regar y cuidar esa semilla para que germine y crezca.

No podemos caer en el error de pensar que las cosas improbables son imposibles porque de esta manera nos cerramos precisamente los caminos más apasionantes, que pueden ayudarnos a crecer y darnos las mayores satisfacciones.

Las cosas difíciles suelen ser grandes retos, y es en esos desafíos que crecemos como personas y ponemos a prueba nuestras habilidades.

¿Por qué convertimos lo difícil en imposible?

Por miedo. Algunas situaciones, sobre todo las que percibimos como retos, pueden generar cierto temor ya que generalmente encierran una gran dosis de incertidumbre. Y normalmente no nos gusta la incertidumbre sino que preferimos la seguridad. En esos casos, el miedo puede bloquearnos.

Por resistencia al cambio. Cuando una situación es demasiado desafiante y encierra muchos elementos nuevos que van más allá de lo que conocemos, podemos desarrollar una resistencia al cambio, nos apegamos al deseo de mantenernos en nuestra zona de confort.

Por empecinamiento. Hay ocasiones en las que, para alcanzar algo, debemos renunciar a otras cosas. Sin embargo, no siempre estamos dispuestos a reconocer que nos equivocábamos, por lo que preferimos mantenernos fieles a nuestras ideas, aunque estas no nos permitan crecer y nos cierren el camino a buenas oportunidades.

Por falta de confianza. A muchas personas no les detiene la falta de capacidades sino la falta de confianza. Cuando no tenemos confianza en lo que somos capaces de hacer, tendremos la tendencia a pensar que las cosas improbables, son imposibles para nosotros. Es una excusa para no intentarlo.

Un excelente consejo entregó Hermann Hesse: “Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible”, y Eleanor Roosevelt expresó: “Debes hacer las cosas que crees que no puedes hacer”. Asegúrate de no convertirte en tu principal obstáculo.

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