Una mirada a la comunidad indígena de Suba

Muchas décadas han trascurrido desde que la localidad número 11 dejo de ser municipio. Dentro de este territorio habitan más de siete mil indígenas. Uno de los líderes de este grupo étnico hace un llamado a la administración local y distrital para que respeten sus derechos.

La localidad de Suba, ubicada al noroccidente de Bogotá fue un territorio de cultivos tradicionales donde germinaba el maíz, trigo, cebada, papa, chugua, cubios, hibias y arverjas. Era común ver correr por el sector los chivos, cabras, tinajos y zorras. Así lo relató José Ignacio Rozo, médico ancestral del pueblo Muisca.

Un hombre que ha vivido desde que nació, hace 66 años en este territorio. De acuerdo a la versión del líder, la comunidad indígena ha sido engañada por los terratenientes, urbanizadores y empresarios para quitarles sus tierras. Acciones que con el paso de los años han venido reduciendo la tenencia de la propiedad en la zona.

La población de 7.700 indígenas se ubica en los barrios de Tuna alta y baja, Salitre, El Rincón, Tibabuyes y parte de Chorrillos en límites con Suba y Cotá. Dentro de las dificultades que debe enfrentar esta población se menciona, la deficiencia en la prestación del servicio de salud. Las enfermedades por las que más consulta la población infantil indígena son por deficiencia respiratoria, tos permanente y desnutrición por problemas de hacinamiento.

El médico ancestral aseguró que la comunidad indígena merece respeto y necesita que se les devuelva  el territorio que por derecho propio tienen. El problema radica según enfatizó el líder por la incapacidad de los dirigentes de turno. “Aquí los alcaldes de Suba no tienen la capacidad, no conocen el sector porque no son elegidos por votación publica, sino presentados en una terna a convenio propio”.

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