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Volcán machín: asusta túnel de la línea

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El dormido volcán Machín cercano a Cajamarca Tolima y de gran influencia en una amplia zona comarcana de otros departamentos limítrofes, es una latente amenaza a la riqueza del entorno.

Es un mal vecino del Túnel de la Línea, con inversiones millonarias en dólares, que aliviaría el tránsito de Buenaventura, Armenia, Calarcá, Ibagué e intermedias para conectar Bogotá con el Océano Pacífico y a éste con el Mar Caribe vía Ibagué, Armero, Mariquita, Honda, Barranquilla y el Océano Atlántico.

El volcán Machín es otro “león dormido” por centurias. Su explosión o erupción causaría males sin cuento en el área que lo circunscribe, afectando la producción agropecuaria, lechera y cultivos en kilómetros a la redonda.

Ingenieros y vulcanólogos han pronosticado que, de entrar en actividad, semejaría a una macro olla de presión, pues se sabe que su cráter está taponado desde hace muchos siglos y podría la columna de lava y cenizas proyectarse varios kilómetros de altura e irradiar sus productos ígneos a los departamentos vecinos.

El volcán Machín ha sido comparado en potencia al Krakatoa, el Bezymianny, el Monte Santa Elena en Estados Unidos y el Vesubio, este último que sepultó con todos sus moradores contados por miles, las ciudades Pompeya y Herculano, Italia.

Es un peligro para la comarca tolimense, para los departamentos de Quindío, Valle, Risaralda, Cundinamarca que se surten de la agricultura, la ganadería y el cultivo del café.

En 1927 el geólogo alemán Friedlaender, con noticias sobre su existencia, se propuso visitar el volcán Machín y lo catalogó como cráter – Somma o pliniano, nombre con el cual se identifica a las calderas naturales explosivas. La peligrosidad y características de sus erupciones lo hacen temible desde el punto de vista científico y sus productos de fuego y muerte podrían cubrir territorios de Risaralda, Tolima, Quindío, Caldas, Valle del Cauca y Cundinamarca.

Los expertos consideran que un volcán activo es aquel que por lo menos ha tenido una explosión en 10 mil años precedentes. Hay un registro geológico, que dice, que el Machín eruptó por lo menos 6 veces en los últimos 5 mil años. En esas calendas produjo columnas de humo, cenizas y elementos químicos con varios centenares de kilómetros de altura, depositó cenizas con muchos centímetros de espesor en zonas de lo que es la capital del Quindío, Armenia; los flujos piroplásticos con metros de grosor, rellenaron los valles y los ríos que servían de drenaje al volcán y esos “lahares” alcanzaron el cauce del rio Magdalena, construyendo  abanicos fluviales en lo que son los municipios de El Espinal, Guamo, Chicoral, Suárez, Coello, Saldaña, Flandes y Girardot.

Los expertos calculan que la última explosión (o erupción) del Machín ocurrió aproximadamente hace 850 años, plasmada en leyendas de los indios “panches” y pijaos que habitaban sus proximidades. Los cálculos geológicos indican que este volcán taponado hará una tremenda emisión en fecha indeterminada, arrasando su entorno de miles de kilómetros, para lo cual no se han tomado las medidas de precaución aconsejadas en la protección de vidas humanas, animales y fincas.

El Machín ha dado muestras de su constante actividad interior en meses anteriores; provocó el éxodo de familias campesinas de sus laderas que semejan promontorios montañosos; en verdad este volcán poco asusta por su composición geográfica, pues es diferente a la concepción que tenemos de los volcanes, en forma de cono y montaña elevada.

La sismicidad ha afectado la población de Cajamarca, hay presencia de fumarolas, se detectan aguas termales dentro del cráter, que salen a la superficie del terreno y existe gas radón en el aire.

Las obras del Túnel de la Línea fueron iniciadas en 2005. Un estudio de impacto ambiental que hizo la firma Gómez Cajiao y Asociados, omitió mencionar el Machín, siendo como es, una amenaza para la población circundante, más de un millón de personas, cosechas, ganadería e infraestructuras de ríos y carreteras.

El único paso de la Cordillera Central es la Línea, en la carretera occidente – centro del país. De erupcionar el Volcán Machín, toda la infraestructura carreteable sufriría el impacto de sus productos de destrucción y fuego. No hay muchas prevenciones para la población de sus alrededores. La mayor parte de los habitantes está ubicada en el llamado “triángulo de oro”, por la riqueza y producción de sus zonas. La línea es el único paso de exportaciones e importaciones por el mar Pacífico y hacia el centro de Colombia.

El volcán Machín si colapsara, como es el riesgo probable, aislaría al resto del país al destruir la única carretera que cruza la Cordillera Central. Es un león dormido que está en actividad continua, sin erupción externa, desde 1998. En los últimos meses los reportes vulcanológicos señalan un creciente aumento de “su trabajo” interior. En diciembre de 2007 se registraron 381 temblores de poca magnitud; para enero de 2008, fueron detectados 492 movimientos de baja intensidad, en marzo siguiente 80, en abril 747 y en mayo 437. Esos sismos se generan en los quiebres de las estructuras geológicas al interior del Machín, según estudios.

De no tomarse las medidas del caso, desaparecería la Línea, la carretera, los túneles que se construyen con inversiones millonarias, varios departamentos y una densa población sufrirían los errores del desastre, ocurrida la erupción del Machín, considerado uno de los más peligrosos de la tierra, y no en teoría; los hechos de otros siglos así lo demuestran, cuando no había progreso y las ciudades apenas eran un sueño en la mente de sus fundadores.

Es un peligro para el Túnel de la Línea y en general, de la gran carretera que conecta los mercados colombianos. El experto ingeniero Darío Londoño Arango, ex director de Invías y de la Corporación Autónoma Regional elaboró un documento para el Centro de Estudios Miguel Antonio Caro que en algunos apartes señala: “las políticas de ordenamiento territorial deberían tener en cuenta la actividad del volcán Machín en temas como densidad de población y localización de obras de infraestructura estratégica para el país; la comunicación entre el centro, (región andina) y el occidente (pacifico). Esperamos que la tragedia del volcán Arenas – Nevado del Ruiz, que destruyó a Armero-Tolima, el 13 de noviembre de 1985, en un abrir y cerrar de ojos no se repita, por falta de previsión y atención”.

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