“Kintsugi”: El arte de las segundas oportunidades

El Kintsugi es una tradición japonesa que consiste en reparar la cerámica rota con resina y polvo de oro o plata, de esta forma no sólo se intenta reparar el daño sino hacerlo visible y aceptar la belleza de las grietas… cuando conocí de este lindo arte centenario supe que se trataba en las personas de la Resiliencia, esa capacidad que tenemos los seres humanos de afrontar las situaciones traumáticas y transformarlas en oportunidades de evolución y aprendizaje.

A diferencia de la idea de que el atractivo yace en la perfección, el “Kintsugi” celebra los golpes del tiempo y la fragilidad de la existencia y es que así como los objetos todos alguna vez nos hemos roto en pedazos pero sin duda esas cicatrices cuentan historias edificantes que han motivado grandes saltos y maneras de mejorar y brillar desde nuevas posibilidades, porque la sabiduría y la fortaleza se forjan desde la adversidad y casi siempre se necesita estar roto para convertirse en una mejor versión de sí mismos, por eso las marcas deben ser un motivo de orgullo.

Es parte de nuestra naturaleza vulnerable rompernos y sentir dolor por acontecimientos y situaciones que no podemos controlar, pero la única forma de encontrar valor en  nosotros mismos sin permitir que nos echen a la basura o desanimarnos por “errar” es aceptar cada paso como una gran oportunidad de reinventarse y crear a partir de las piezas rotas, sin duda es el Arte del empoderamiento.

Después de tomar la decisión de unir esas piezas y convertirlas en una nueva y mejorada obra de arte y también de crear consciencia sobre su aprendizaje, se debe contar con  el tiempo necesario para sanar y comenzar así un proceso de transformación de adentro hacia afuera que nos permita cambiar los paradigmas y re estructurar esas creencias inconscientes que no funcionaron para poder avanzar.

Así como el Kintsugi que necesita los materiales idóneos y las manos pacientes para transformar el objeto, así mismo nosotros necesitamos las herramientas adecuadas para entender y  tomar acción sobre nuevas posturas que nos permitan permanecer más en el presente y recordar que somos Unidad, que las piezas siempre se pueden volver a juntar así creamos que se han separado.

Las grietas y fisuras forman parte de la reparación y deben mostrarse en lugar de ocultarse, así al poner de manifiesto su transformación, las cicatrices embellecen el objeto. Así que no tengas miedo de mostrar las tuyas porque así podrás inspirar a otros a convertirlas en su mejor atractivo. Feliz Vida!!!

Espero tus comentarios y opiniones en mi correo felizcomobeatriz@gmail.com

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