Microempresarios bajo amenaza con la Reforma Tributaria de Bogotá
La administración de Carlos Fernando Galán promueve en el Concejo de Bogotá una polémica reforma tributaria contenida en el proyecto de Acuerdo 767, un documento técnico, extenso, y difícil de entender a primera vista, pero con implicaciones profundas para la vida económica de los capitalinos, especialmente para los pequeños comerciantes.
Esta iniciativa fue presentada como una herramienta para “incentivar el emprendimiento, atraer inversión y fortalecer el empleo”, pero voces críticas desde distintos sectores afirman que se trata de una reforma regresiva, que golpea especialmente a los microempresarios, contratistas del Distrito, peluquerías, ferreterías, tiendas de barrio y demás negocios que hacen parte del Régimen Simple de Tributación.
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Uno de los puntos más cuestionados del proyecto es la modificación al Impuesto de Industria y Comercio (ICA). Actualmente, muchos negocios pertenecientes al régimen simple de tributación pagan una tarifa del 8.66 por mil (unos $8.600 por cada millón de pesos en ventas). Sin embargo, de aprobarse la reforma, esa tarifa podría subir hasta el 30 por mil, es decir, $30.000 por millón en ventas. Esto representa un incremento del 350%, algo sin precedentes para negocios que ya operan al filo de la rentabilidad.
Carlos Guillermo Fajardo, empresario, escritor y precandidato al Concejo por el Pacto Histórico, expresó «Una peluquería que facture menos de 500 millones al año pasará de pagar 8.600 a 30.000 pesos por cada millón de pesos en ventas. Es una reforma disfrazada de modernización, pero que en la práctica estrangula al pequeño comerciante.»
El proyecto también incluye la creación de un impuesto al alumbrado público, el cual sería del 10% sobre el valor de la factura de energía. Aunque este recaudo se enfocaría en los estratos 4, 5 y 6, así como en el sector oficial, industrial y comercial, es evidente que estos costos se trasladarán al consumidor final, generando un efecto inflacionario en los precios de los bienes y servicios que se consumen en Bogotá.
¿Quién pagará la sobretasa bomberil?
Otro aspecto polémico es la modificación del umbral para cobrar la sobretasa bomberil, un tributo que fue pactado previamente con la ciudadanía para ser aplicado únicamente a empresas que facturen más de 2.500 millones de pesos anuales. Ahora, la Alcaldía Mayor de Bogotá propone reducir ese umbral a 600 millones, involucrando a una gran parte de los pequeños y medianos negocios.
«Estamos hablando de zapaterías, ortodoncistas, médicos, contratistas del Estado, ferreterías… prácticamente cualquier actividad económica con una mínima escala entraría en este nuevo cobro», explicó Fajardo.
Desde el Concejo de Bogotá ya hay pronunciamientos críticos. Algunos concejales, especialmente desde las bancadas de oposición y sectores alternativos, han solicitado abrir un debate amplio, público y con participación ciudadana. El Acuerdo 767 será discutido en el cabildo Distrital, donde se definirá su futuro, y por ende, el de miles de pequeños empresarios que hoy sostienen la economía de la capital.
Más allá del debate técnico, lo que realmente preocupa es el impacto directo en el bolsillo de la gente. Si a un pequeño comerciante le suben los impuestos y el costo de la energía, inevitablemente subirá el precio de su producto o servicio. Eso significa que todos —incluso quienes no pagan directamente estos nuevos tributos— verán su costo de vida afectado.
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