El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

¿Alguna vez usted se ha sentido sin fuerzas? ¿Alguna vez se ha desanimado, hasta el punto de solamente sentarse y no seguir? Creo que es acertado el poder decir que es muy natural y común el experimentar cansancio, desánimo o decepción.

En este pasaje de la Biblia  nos muestra algo bien interesante acerca de la vida, y es que en ella muchas veces nos quedamos sin fuerzas y sin aliento alguno para poder continuar, las circunstancias ahogan nuestro entendimiento y nos sentimos sin aire, sin luz, este pasaje nos dice que el humano se cansa. El humano pierde sus energías, podemos flaquear. Pero también nos enseña la fuente donde usted y yo podemos recargar nuestras baterías.

Esta fuente inagotable de energía proviene del cielo y nos conduce a esperar  en Dios a pesar de cada situación y conociendo el cansancio nos dice que no se desesperen. Que Dios tiene un plan para nosotros.

Y es que realmente el esfuerzo viene cuando se acaban las fuerzas, esforzarse es continuar seguir avanzar, momentos después de agotarse las fuerzas, y es allí donde El produce un resultado matemático de multiplicación en las fuerzas de cada quien que confía y espera en el Señor.

El Señor es la fuente de fuerza eterna. Nuevas fuerzas da. Al que está cansado lo vuelve a refrescar y al que no tiene ninguna, ¡El da nuevas fuerzas! Pero hay que esperar en El. Es decir, debemos de recibirlas de El. Y el plan es que nos quiere ayudar

El mensaje es para Israel. ¿ Pero será posible que sea para nosotros también? ¿Nos estará hablando El Señor a todos? La respuesta es: Si.

Si usted está espiritualmente abatido, físicamente cansado, debería de memorizar y meditar en este versículo todo el tiempo. Aprenda a utilizarlo cuando se sienta en esas condiciones..

La vida drena nuestras fuerzas. Prueba es que el diario vivir nos cansa tanto asi que necesitamos dormir, necesitamos parar y recargar nuestras fuerzas. Pero aun así, conociendo que necesitamos el descanso, las presiones de la vida, nuestros errores, el pecado con el cual lidiamos, nuestras debilidades y nuestras ambiciones, todo esto nos impide descansar. La vida nos puede quitar hasta el dormir. Pero obviamente no estamos hablando simplemente del dormir. Ni talvez tan directamente del descanso. El pasaje nos habla de la fuerza que el Señor da. No importa la edad, y etapa de vida en la que se encuentre.

Y Dios nos dice que El es el quien da esfuerzo al cansado. Y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. El mismo Señor que dijo: “hágase la luz”, es el mismo que puede rehacer y darte fuerzas. Levántate y Resplandece.

 

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