La raza humana protagonista de su propia película

El mundo de hoy, tristemente, se parece a una serie de terror y miedo.  Cuando pensábamos que  la implosión ecológica provocada por el calentamiento global, las  crisis económicas, la xenofobia, el miedo incontrolable al terrorismo, las concentraciones de poder y el hambre acabarían con el mundo, aparece el coronavirus y nos sumerge en una película al mejor estilo de Jumanji o una de tantas historias de pánico o de extinción de la raza humana de Netflix y en las que los protagonistas somos nosotros mismos.

Quién se iba a imaginar que tres gotitas de saliva en el aire iban a paralizar al mundo y a confinarnos en una misma historia de esas tantas imaginarias, apocalípticas que amenazan con acabar con la humanidad. Y realmente estamos en ella, donde el contacto físico se hace cada vez más estrecho y nos limitan el desplazamiento físico por supervivencia.

¿Ustedes se acuerdan de la película Contagio? Cuenta la historia de un virus que, al igual que la realidad que hoy padecemos, ocasiona la muerte en cuestión de días si no se trata a tiempo. Pero, al igual que las películas de Netflix, a los seres humanos nos atacan dos males: la desinformación y el miedo en una realidad que pareciera sacada de un guión cinematográfico.

Y no hemos salido del Coronavirus cuando ya se asoma otro peligro denominado el “Avispón asesino”, que según la comunidad científica de Estados Unidos, llegará a América y amenaza con matar a cientos de personas. Se dice que este insecto, proveniente de Asia, causa aproximadamente 50 muertes anuales en Japón, pues con tan solo una picadura podría matar a un humano.

 No contentos con el coronavirus y el Avispón asesino, el mundo ahora se mantiene en alerta y en riesgo por otro virus que ha existido por algunos años, principalmente en China y Asia, por los animales que consumen.

Se trata del Hantavirus, que recientemente cobró su primera víctima y una persona en China falleció. Lo que se conoce del virus es que se transmite por medio de roedores y recordemos que estos animales son bastante consumidos en los países de Asia.

Como el coronavirus, este virus se presenta días después de contagiarse, sin mostrar ningún síntoma hasta días de ‘incubación’. Se compara con dengue y otras infecciones virales por animales.

Entonces, ante esta lista de amenazas podríamos concluir que estamos protagonizando nuestra propia película de horror, miedo y lucha por mantenernos vivos.

Al igual que todas esas series de televisión, para sobrevivir se nos prohíbe movernos y viajar, ver a nuestros familiares, amigos, vecinos, conocidos y hasta desconocidos de cualquier parte del mundo.

Se nos aconseja que socialicemos solo a través de inteligencias artificiales: computadoras, teléfonos. Lo que antes parecía una peligrosa adicción a ser prisioneros de Google, Facebook, Instagram y sus ‘oscuros cerebros’, ahora hoy nos aparece como la salvación y un mecanismo indispensable para mantenernos comunicados sin ser contagiados.

La gran paradoja de nuestro presente es que esta terrible realidad aún no tiene fecha de vencimiento y que no se trata de una película más de ciencia ficción, al contrario, este capítulo de nuestras vidas la estamos sufriendo en carne propia, buscando la fórmula perfecta para poder ganarle la batalla.

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