Suba cumple 10 años de haber reconocido oficialmente a su Mesa Local de Comunicación Comunitaria y Alternativa
Una década después de la expedición del Acuerdo Local 001 de 2016, la comunicación comunitaria de Suba continúa siendo un actor fundamental para contar las historias del territorio, promover la participación ciudadana y defender el derecho a la información.
Bogotá D.C., agosto de 2026. Hace diez años, la localidad de Suba dio un paso que marcaría un precedente para la comunicación comunitaria y alternativa en Bogotá. En agosto de 2016, la Junta Administradora Local de Suba expidió el Acuerdo Local 001 de 2016, mediante el cual reconoció formalmente la Mesa Local de Comunicación Comunitaria y Alternativa de la localidad de Suba y estableció disposiciones para su funcionamiento.
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El aniversario de esta decisión cobra especial relevancia en agosto de 2026, cuando se cumplen 10 años de un reconocimiento institucional que convirtió a la comunicación comunitaria en un asunto de participación y concertación dentro de la localidad.
Pero detrás de aquel acuerdo hubo también una historia de organización, persistencia y lucha de los medios y procesos comunicativos de Suba. No fue una decisión surgida de la nada: fue el resultado de años de trabajo de comunicadores, organizaciones sociales, medios comunitarios, colectivos y líderes que insistieron en que las voces de los barrios debían tener un lugar reconocido dentro de la institucionalidad.
William Díaz, el edil que llevó la iniciativa a la JAL
En ese momento histórico tuvo un papel fundamental el entonces edil de Suba William Díaz, quien fue el ponente de la iniciativa que terminó convirtiéndose en el Acuerdo Local 001 de 2016.

Su papel resulta especialmente significativo porque permitió que una reivindicación que durante años había sido impulsada desde los propios medios y procesos comunitarios llegara al escenario institucional de la Junta Administradora Local.
La aprobación del acuerdo representó así un punto de encuentro entre una lucha que venía desde las calles, los barrios y las organizaciones comunitarias y una institucionalidad local que decidió reconocer formalmente la importancia de estos procesos.
Y en aquella Junta Administradora Local también se encontraba quien hoy ocupa el cargo de alcalde local de Suba, César Salamanca.
Para Salamanca, el proceso no es ajeno ni reciente. Antes de llegar a la Alcaldía Local, hizo parte de la vida política y comunitaria de Suba como edil, por lo que conoció desde ese escenario las dinámicas, las discusiones y las luchas que durante años han acompañado a diferentes sectores sociales de la localidad. Su trayectoria como edil de Suba está documentada como parte de su recorrido político y comunitario.

Hoy, como alcalde local, Salamanca se encuentra nuevamente frente a este proceso, pero desde otra responsabilidad institucional: la de dirigir la administración local y acompañar una realidad en la que la comunicación comunitaria ya cuenta con una política pública distrital de largo plazo, y en la que por primera vez en este cuatrienio la administración local tiene aprobado el fortalecimiento a medios comunitarios, que hoy avanza.
Una apuesta por democratizar la información
El Acuerdo estableció que la Mesa Local sería una instancia consultora de la Junta Administradora Local y del alcalde o alcaldesa local en asuntos relacionados con la comunicación comunitaria y alternativa, con responsabilidades en la formulación, promoción, ejecución y evaluación de acciones de política pública en esta materia.

Pero el alcance del Acuerdo iba mucho más allá de crear un espacio formal de reunión. El documento definió a la Mesa como un escenario de articulación, creación, encuentro, gestión, investigación y toma participativa de decisiones relacionadas con los procesos de comunicación comunitaria y alternativa de Suba.
De esta manera, la norma reconoció que la comunicación comunitaria no podía ser entendida únicamente como una actividad de divulgación, sino como un proceso social relacionado con la participación, la democracia y el ejercicio del derecho a la información.
El Acuerdo reconoció principios como la defensa de los derechos humanos, la libertad de opinión e información, la participación ciudadana, el enfoque diferencial, la autonomía, la representatividad, la corresponsabilidad, la coordinación, la equidad y la solidaridad.
Entre las funciones asignadas a la Mesa también quedó la posibilidad de proponer lineamientos para una política pública local de comunicación comunitaria y alternativa, asesorar a la JAL y a la Alcaldía Local, promover estrategias de comunicación, contribuir a la investigación y sistematización de los procesos comunicativos y buscar que la comunicación comunitaria fuera incorporada en los planes de desarrollo y de inversión local.
Otro elemento significativo fue el reconocimiento de diferentes expresiones comunicativas. El Acuerdo contempló representación para medios escritos o gráficos, sonoros, audiovisuales y medios comunitarios que utilizan las nuevas tecnologías, además de organizaciones sociales, universidades y procesos de comunicación escolar.
En otras palabras, Suba entendió hace una década que la comunicación comunitaria no se reducía a un solo formato: era y sigue siendo un ecosistema de voces, medios, colectivos y procesos ciudadanos.
Una historia que quedó registrada en “Voces de Suba”
La historia de este proceso también ha comenzado a quedar registrada en la memoria audiovisual de la localidad.
El documental “Voces de Suba” reconstruye precisamente parte de esa historia y presenta el recorrido de quienes, desde el liderazgo social y comunitario, han trabajado por transformar su realidad y fortalecer la comunicación desde el territorio. La producción recoge la memoria de este proceso y pone en escena a varios de sus principales actores.
Más que un documental sobre medios de comunicación, “Voces de Suba” constituye un ejercicio de memoria sobre una lucha social: la de hombres y mujeres que durante años entendieron que comunicar desde los barrios también era una forma de participar, organizarse, defender derechos y construir comunidad.
En sus imágenes y testimonios se encuentra parte de la historia que permitió que Suba llegara al reconocimiento institucional de la Mesa Local de Comunicación Comunitaria y Alternativa.
Por eso, cuando se habla de los diez años del Acuerdo Local 001 de 2016, también resulta necesario hablar de quienes hicieron posible ese camino antes de que existiera una norma que lo reconociera.
“Voces de Suba” es, en ese sentido, una invitación a mirar hacia atrás para entender cómo se construyó este presente.
De Suba a una política pública para toda Bogotá
El reconocimiento alcanzado en Suba en 2016 se produjo dentro de un proceso distrital que ya tenía antecedentes importantes.
En Bogotá, el Acuerdo Distrital 292 de 2007 estableció lineamientos para la política pública de comunicación comunitaria y ordenó implementar acciones para su fortalecimiento. Posteriormente, el Decreto 149 de 2008 estableció la conformación de la Mesa de Trabajo de la Política Pública Distrital de Comunicación Comunitaria, como instancia asesora de la Alcaldía Mayor.
El proceso evolucionó con el paso de los años hasta llegar a un nuevo momento institucional: en 2023, Bogotá adoptó mediante el Decreto 428 de 2023 la Política Pública Distrital de Comunicación Comunitaria y Alternativa 2023-2034.
La política reconoce la importancia de estos procesos comunicativos y plantea acciones para su reconocimiento, promoción y fortalecimiento, consolidando institucionalmente una lucha que durante años fue impulsada desde las organizaciones y los medios comunitarios.
De esta manera, lo que hace diez años se reconocía mediante un acuerdo de carácter local en Suba hoy forma parte de una política pública distrital de largo plazo.
Diez años después, el desafío continúa
Celebrar los diez años del Acuerdo Local 001 no significa solamente recordar una fecha. También representa una oportunidad para preguntarse qué tanto se ha avanzado en garantizar que las voces de las comunidades tengan espacios reales en la agenda pública local y distrital.
Los medios comunitarios siguen cumpliendo una función particular: están en los barrios, conocen sus problemáticas, acompañan procesos sociales, cubren acontecimientos que muchas veces no llegan a los grandes medios y permiten que las comunidades no sean únicamente receptoras de información, sino también productoras de sus propios relatos.
La comunicación comunitaria de Suba ha cambiado durante estos diez años. Han aparecido nuevos medios digitales, emisoras virtuales, plataformas audiovisuales, redes sociales y proyectos transmedia. Al mismo tiempo, continúan existiendo experiencias de prensa, radio, televisión comunitaria, comunicación organizacional, comunicación escolar, universitaria y procesos populares de comunicación.
La Mesa Local, por tanto, enfrenta el reto de representar una realidad comunicativa mucho más amplia y diversa que la que existía en 2016.
Y precisamente allí adquiere importancia la memoria: recordar quiénes estuvieron al comienzo, qué se discutió, qué se logró y cuánto costó llegar hasta aquí.
Una lucha que todavía se está escribiendo
Diez años después de aquel acuerdo, la historia no está terminada. Los medios comunitarios de Suba continúan construyendo su camino, ahora en un escenario en el que existe una política pública distrital que reconoce su importancia y establece una hoja de ruta hasta 2034.
El Acuerdo Local 001 de 2016 representa entonces un capítulo fundamental de esa historia. Un capítulo que tuvo como protagonista a una comunidad comunicativa que durante años reclamó reconocimiento y que encontró en la institucionalidad local un espacio para convertir esa reivindicación en una norma.
También es una historia en la que aparecen nombres y rostros que hacen parte de la memoria política y social de Suba. Entre ellos, el entonces edil y ponente William Díaz, los integrantes de aquella Junta Administradora Local y quienes desde los medios y organizaciones comunitarias acompañaron la construcción de la iniciativa. Y entre quienes estuvieron en aquella JAL también estaba César Salamanca, quien una década después ocupa el despacho de la Alcaldía Local.
Hoy, desde la Alcaldía Local, Salamanca tiene la responsabilidad de acompañar un proceso que conoció desde su etapa como edil y que hace parte de la historia de participación y organización comunitaria de la localidad.
La historia de la comunicación comunitaria de Suba demuestra que los cambios institucionales no siempre empiezan en los grandes despachos. Muchas veces nacen en los barrios, en las reuniones comunitarias, en las emisoras, en los periódicos locales, detrás de una cámara, frente a un micrófono o en la persistencia de quienes se niegan a que las historias de sus comunidades queden sin contar.
Diez años después del Acuerdo Local 001 de 2016, Suba tiene una razón para mirar atrás, reconocer a quienes abrieron el camino y, al mismo tiempo, mirar hacia adelante.
Porque la comunicación comunitaria no es solamente una actividad de los medios.
Es memoria, participación, territorio, identidad y voz.
Reviva esta historia en “Voces de Suba”
Para conocer de primera mano parte de esta lucha social, sus protagonistas y el camino que permitió construir el proceso de comunicación comunitaria y alternativa en la localidad, la invitación es a ver el documental “Voces de Suba”.
Una producción que busca preservar la memoria de quienes han trabajado desde el territorio para que las comunidades tengan voz y para que comunicar desde Suba también sea una forma de construir ciudadanía.
Diez años después, aquellas voces siguen hablando. Y la historia continúa.
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