¿Y quién entiende a los hombres?

En un momento de la historia donde la mujer está tomando un rol protagónico, de empoderamiento y re conexión con su Ser esencial vale la pena reflexionar sobre el papel del hombre en esta nueva dinámica que también le exige re ingeniería.

Los mitos y creencias heredadas han mostrado a los hombres como básicos, carentes de sensibilidad, inexpresivos, prácticos, a los que sólo les interesa el sexo, el dinero y el fútbol… y así, definiciones esquemáticas que a lo largo de la historia los han dejado mal parados ante los ojos de la nueva mujer de esta era.

Sin embargo esta observación limitada debe ser transformada por un entendimiento que tenga en cuenta su origen para que con ojos más compasivos veamos el por qué y el para qué de su comportamiento y su rol hasta hoy, visualizando a la vez su nueva participación en el relacionamiento con mujeres empoderadas y despiertas.

Cuando digo despiertas me refiero a la responsabilidad que exige apropiarse de nuestra propia historia sin culpar al hombre de todos los males, de mujeres que han conectado con su poder para comandar su vida y sus resultados, bajo esa nueva postura ¿cómo apoyarlos sin competir? ¿Cómo entenderlos sin rendirse a viejos patrones maternales? ¿Cómo amarlos sin sentir que estamos ahora un paso adelante en consciencia y quedar insatisfechas o en deuda?

Seguirá siendo una necesidad de evolución conjunta que requiere trabajo y un nuevo orden, pues es imposible conservar viejos modelos de relación que ya no quedan y que seguirán siendo poco exitosos si hombres y mujeres no concilian en nuevas formas de verse y aceptarse.

Los hombres tendrán que abrirse en cuerpo y alma y trabajar con ahínco en su transformación para romper esos esquemas obsoletos de masculinidad y las Mujeres tendremos que bajar la guardia, guardar las quejas y reclamos para asumir una posición pro activa y amorosa que ayude a crear nuevo lazos basados en el respeto por la diferencia, la comunicación, la equidad pero sobre todo la conexión espiritual que nos pone a hombres y a mujeres en el mismo bando.

Sigamos empoderándonos para que desde la tranquilidad de nuestro entendimiento no sólo avancemos como género, sino que tengamos la fortaleza, sabiduría y bondad para entender y trabajar de la mano con los hombres en pro de la felicidad colectiva. ¡¡Feliz Vida!!! 

 

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