LA SOCIEDAD NOS ESTÁ MATANDO

A esta conclusión llegué en estos días al darme cuenta de la profunda tristeza, ansiedad, estrés, angustia, insatisfacción, infelicidad y frustración que he visto a mi alrededor, sobre todo entre algunos conocidos y amigos, incluso uno decidió irse de este mundo antes de tiempo por razones que desconozco pero que apuntan a la huida ante esa presión por no tener lo que la sociedad llamaría “una vida feliz” pero no en lo que se refiere a la felicidad misma, sino a los estándares que fuerzan a la gente a pertenecer a un grupo que tiene y muestra. Ese materialismo vacío está enfermando y matando a cada vez más personas.

Y necesito hablar de esto porque aunque creo pertenecer a ese segmento de población que le gusta el éxito, la banalidad y la comodidad económica, una gran parte de mí se aferra a ese sentido espiritual que nos conduce a la verdad del para qué estamos aquí y que seguro dista de esa necesidad de complacer a un colectivo o pertenecer a una sociedad para sentirse con identidad.

Ahora más que nunca le encuentro valor a compartir información que nos haga re pensar la forma en la que vemos la vida y sus vicisitudes, porque me ocupa la salud mental e interior de todos, puesto que de allí parte la capacidad para entender lo realmente importante y darle valor a la permanencia en este espacio tiempo que nos ha sido dado.

Escucho quejas constantes por la situación económica y es cierto que pasamos por momentos difíciles en nuestro país, incluso yo misma he tenido que sortear duros retos después de perder mi último empleo y convertirme en emprendedora, pero seguro hay gente que vive feliz con lo básico y no desde la carencia de lo que no tiene y otros sí, porque uno de los dogmas de la sociedad es hacernos creer que no somos nadie si no poseemos o pensamos de una forma determinada; nada más triste que esa discriminación que nos pone a unos del lado de los que tienen y otros del lado de los que no tienen, los poderosos y los miserables, los opresores y los oprimidos, en esa lucha nos han mantenido desde tiempo atrás y seguimos creyéndoles el cuento.

Otros no quieren vivir más porque perdieron el amor de su vida y es realmente duro eso de “fracasar” en las relaciones de pareja, también lo he sufrido, pero al mismo tiempo he comprobado que son necesarias para crecer, esas personas son fuente primordial de aprendizaje y fortaleza, algunas se quedan y otras simplemente pasan con un objetivo específico, pero no podemos aferrarnos a ninguna como si fuera tabla de náufrago porque todos estamos de paso y nadie resulta ser nuestra propiedad.

Se nos ha olvidado jugar, divertirnos y crear posibilidades en esta aventura llamada vida. Viendo todo tan serio y con tanta fatalidad se convierte en un camino de espinas, de lucha y sobrevivencia, de estrés y conflicto en cada dificultad. La felicidad tiende a medirse en adquisiciones, likes y ovaciones sociales y entonces dónde queda la Fuente esencial que no tiene precio? No existe para algunos que se perdieron en el paisaje dibujado por la “sociedad” que controla mentes.

Busca respuestas en tu interior, despierta de este sueño e intenta desalinearte de esas condiciones y estándares que están enfermando y matando a muchos… Recupera el poder que tiene tu alma. Feliz Vida!!!

Espero tus comentarios y opiniones a mi correo felizcomobeatriz@gmail.com

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